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La cistitis es una inflamación de la vejiga provocada por una infección y más frecuente en mujeres que en hombres. Según  las cifras por cada hombre que la padece, son treinta las mujeres que tienen  esta infección. Una  de las causas más frecuentes de consulta  por sus molestos síntomas que impiden que el paciente pueda estar cómodo.

Habitualmente se piensa que la inflamación de la vejiga solo puede ser causada por origen bacteriano, concretamente por la Echerichia Coli. Existen otros tipos de cistitis causadas por motivos no bacterianos.

Un ejemplo es la cistitis intersticial, asociada a la endometriosis, y que provoca irritación y dolor.  También existe la cistitis provocada por la ingesta de medicamentos o alimentos que causan irritación en la vejiga y molestias.  Los pacientes que están en tratamientos de radiación experimentan habitualmente esta afección. Finalmente existe la cistitis  por cuerpos extraños como por ejemplo tener una sonda vesical, que a veces debe estar puesta en el paciente durante largos periodos y trae como consecuencia la inflamación de la vejiga.

El embarazo, la diabetes, la incontinencia, algunos métodos anticonceptivos o las relaciones sexuales, entre otros motivos, son factores de riesgo para padecer cistitis. El climaterio suele ser una época en la que la mujer se encuentra más vulnerable a este tipo de infecciones como consecuencia de la bajada hormonal.

 

Diferentes tipos de cistitis e inflamación pueden ser recurrentes si no se toman las medidas preventivas adecuadas.  Es por ello que el Dr Llanes nos da unas pautas de prevención :

  1.  Tomar una media de dos litros de agua al día y a su vez ingerir líquidos por otras vías como café, infusión, sopas..
  2. Orinar frecuentemente y en cuanto se tenga la necesitad de hacerlo. No dejar pasar más de 3 o 4 horas entre micciones ya que las bacterias pueden crecer cuando la orina permanece en la vejiga mucho tiempo.
  3. Orinar después de mantener relaciones sexuales. De esta forma se eliminarán las bacterias que puedan haber entrado en los conductos durante el coito.
  4. Después de acudir al baño, limpiarse siempre de adelante hacia atrás. Esto es fundamental después de  la evacuación intestinal.
  5.  Evitar ropas mojadas y su contacto con los genitales. Tras la ducha hacerse un buen secado genital y cambiarse con mayor frecuencia durante la menstruación.
  6. Usar ropa interior de algodón y prendas holgadas. Este tipo de prendas ayudarán  a mantener la zona genital seca al ser más transpirantes. También evitar pantalones  ajustados y ropa interior de tejidos sintéticos ya que éstos atrapan la humedad y contribuyen al crecimiento de las bacterias.
  7. Los diafragmas y los espermicidas pueden provocar infecciones urinarias porque estimulan el crecimiento de las bacterias. Los preservativos sin lubricante o los que contienen espermicida provocan irritación y contribuyen a que las bacterias provoquen síntomas. Pensar en cambiar de método anticonceptivo.
  8.  Intentar acidificar la orina para que las bacterias no puedan desarrollarse tan fácilmente. Esto se conseguirá mediante la ingesta frutas con vitamina C y/o arándanos.
  9.  Realizar un tratamiento con lactobacilo intravaginal o bien con yogur natural aplicado a modo de pomada en los genitales antes de acostarse. Otra opción es usar óvulos a diario antes de irse a dormir. El lactobacilo sustituye a la bacteria habitual de la vagina, que se ha perdido por la toma previa de antibióticos, y que previene del desarrollo de infecciones
  10. Tras la infección urinaria se deberá confirmar su erradicación con un cultivo  una o dos semanas después de finalizar el tratamiento. Asimismo, el paciente deberá asegurarse de la desaparición de la cistitis antes de volver a mantener relaciones sexuales.

Equipo ICUA

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