El prolapso genital es un problema común. Se estima, que en torno al 42.6% de las mujeres entre 15 y 97 años tendrán alguna patología del suelo pélvico a lo largo de su vida.

La patología del suelo pélvico, incluyendo la incontinencia urinaria, la incontinencia anal y el prolapso genital es muy prevalente, afectando aproximadamente a un tercio de las mujeres adultas. Aunque no supone un riesgo vital para las mujeres, puede mermar la calidad de vida debido a las consecuencias económicas y sociales.

El suelo pélvico o periné es un conjunto de músculos que sustentan la porción abdominal inferior y sirven de apoyo a la vejiga, el útero y una parte del intestino. Es fundamental que esta musculatura mantenga una buena función, ya que su debilidad es la causante de la incontinencia urinaria de esfuerzo, cistocele, rectocele u otros prolapsos a través de la vagina.

¿CUÁLES SON LOS FACTORES QUE INFLUYEN EN LA CAÍDA DEL SUELO PÉLVICO?

  • Edad
  • Caída de los estrógenos a partir de la menopausia
  • Embarazo y parto
  • Obesidad o sobrepeso
  • Estreñimiento
  • Tos crónica
  • Algunos deportes o profesiones de riesgo
  • Antecedentes quirúrgicos ginecológicos

SÍNTOMAS DE PROLAPSO PÉLVICO

  • Sensación de bultoma vaginal
  • Dificultad en la micción
  • Hiperactividad de la vejiga
  • Incontinencia urinaria
  • Dificultad o dolor en las relaciones sexuales
  • Dolor pélvico
  • Alteraciones del tránsito intestinal
  • Infecciones urinarias

Ante alguno de estos síntomas es importante acudir al especialista para que evalúe y decidida cuál es la mejor actitud terapéutica en cada caso.

¿CUÁLES SON LOS TIPOS DE PROLAPSOS PÉLVICOS?

Se pueden clasificar en tres, según la zona afectada, pero en muchos casos pueden coincidir.

Anterior (cistocele y uretrocele)

  1. Cistocele:Se produce la caída o prolapso de la vejiga urinaria a través de la cara anterior de la vagina. Esto puede llevar consigo consecuencias como la pérdida involuntaria de orina con los esfuerzos al toser, estornudar o coger peso provocando, la denominada incontinencia urinaria de esfuerzo. O por el contrario, y debido a una obstrucción en la uretra, notar dificultad para vaciar la vejiga. Éste es el más frecuente.
  2. Uretrocele:Es la caída o prolapso de la uretra. Suele ir asociado al anterior y su corrección es conjunta.

Medio (enterocele, prolapso uterino y prolapso de la cúpula vaginal)

  1. Enterocele:Ocurre cuando el intestino delgado empuja la pared posterior de la vagina.
  2. Prolapso uterino: Ocurre cuando el suelo pélvico es tan débil que el útero cae dentro de la vagina.
  3. Prolapso de la cúpula vaginal: El útero de por sí en las mujeres proporciona una estructura de apoyo. Cuando una mujer se somete a una histerectomía (extirpación del útero) queda desprovista de estos soportes naturales, por lo que la parte superior de la vagina puede caer sobre la parte inferior y causar así el prolapso de la vagina.

Posterior: (rectocele)

  1. Rectocele:Se produce cuando el suelo pélvico de la parte posterior está debilitado provocando un descenso  o prolapso del recto a través de la cara posterior de la vagina. Este tipo de prolapso dificulta los movimientos peristálticos (intestinales) y puede alterar la defecación o incluso provocar dolor.

¿QUÉ TRATAMIENTOS SON LOS INDICADOS EN UN PROLAPSO PÉLVICO?

El tratamiento de los prolapsos puede iniciarse con ejercicios que fortalezcan el suelo pélvico, pero en la mayoría de los casos éstos no son suficientes para su corrección completa, aunque pueden beneficiar en la cirugía posterior. De igual modo, en pacientes en edad postmenopausica, los estrógenos tópicos pueden ayudar a aliviar alguna sintomatología y en la cirugía posterior.

La mejor manera de corregir los prolapsos pélvicos a causa de la debilidad del suelo pélvico es la cirugía.

Hoy en día, la corrección del descenso de órganos pélvicos, con mallas por vía laparoscópica es la técnica de elección, salvo que exista contraindicación para la misma. Con esta técnica, se pueden recolocar los órganos pélvicos: vejiga, recto, útero y cúpula vaginal, en su posición anatómica habitual, mediante el uso de mallas que los anclan y fortalecen las zonas de debilidad en la musculatura.

Esta técnica permite la corrección de la disfunción del suelo pélvico, junto con la incontinencia, con buenos resultados anatómicos y funcionales.

La promontofijacion abdominal era la técnica de referencia para su corrección desde los años 50, aunque la primera intervención data del siglo XIX. Finalmente, se pensó en el desarrollo de esta técnica por vía laparoscópica y es a comienzos del siglo XX cuando surgen los primeros estudios y publicaciones de grupos.

El grupo de la Clínica Saint Agustín de Burdeos comienza con esta técnica en el año 1996, y tras observar los excelentes resultados, la instaura como técnica de referencia. Desde entonces se ha extendido poco a poco en diversos países. ICUA, introdujo dicha técnica como grupo pionero en España y la desarrolla con elevada experiencia y excelentes resultados.

Si no es posible realizar un acceso abdominal laparoscópico existen también mallas vaginales para corregir dichos prolapsos.

Cuando es necesario corregir una incontinencia urinaria de esfuerzo o una posible aparición de la misma (IUE de novo) tras la recolocación de los órganos en su posición original, la mejor técnica es la uretropexia o colocación de una malla bajo la uretra a través de la vagina. Este procedimiento puede llevarse a cabo, de manera aislada, en los casos de incontinencia urinaria de esfuerzo  pura, sin necesidad de corregir los prolapsos.