• Las mujeres deben comprender este proceso natural y aprender a afrontarlo saludablemente
  • La edad de inicio se sitúa en torno a los 51 años pero los síntomas pueden aparecer a partir de los 40 en condiciones normales
  • El déficit de hormonas sexuales femeninas suele acarrear problemas en el aparato urinario femenino
  • El tratamiento con suplementos estrogénicos ayuda a paliar los síntomas intensos

Se considera que una mujer tiene la menopausia cuando se da el agotamiento de la capacidad funcional de sus ovarios con el consiguiente fin de su etapa reproductiva. Suele ocurrir en torno a los 51 años pero esto sucede de manera gradual, a partir de los 40 años la mujer pude empezar a experimentar cambios indicativos del inicio de esta nueva etapa. A todo este proceso se le denomina climaterio y no todas las mujeres experimentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. La mujer puede comenzar a tener cambios debido a ese déficit de hormonas sexuales femeninas los estrógenos y progestágenos que suelen ir desde sudoración, sofocos, irritabilidad, palpitaciones, tendencia a la obesidad, cambios en la musculatura de la piel e incluso osteoporosis y aumento del riesgo cardiovascular.

Si bien es cierto que los problemas del tracto urinario no son una consecuencia directa de este déficit de hormonas, el tracto urinario inferior y el aparato genital femenino tienen un origen embriológico común lo que hace que ambas estructuras sean sensibles a la acción de las hormonas sexuales femeninas. Según apunta la Dra. Estefanía Romero Selas, Uróloga del Instituto de Cirugía Urológica Avanzada ICUA “existen receptores de estrógenos y progestágenos en la vagina, en la vejiga, en la uretra y en la musculatura del suelo pélvico por lo que, el descenso de los niveles de estrógenos en sangre incide en dichas estructuras con receptores para estas hormonas. No obstante, la mayor parte de estos cambios pasan inadvertidos para la mujer y en la mayoría sólo son perceptibles los síntomas que afectan a la vulva y la uretra”.

Uno de los síntomas urinarios más prevalentes durante la menopausia son las infecciones urinarias, ya que con la menopausia aumenta el PH de la vagina, dando lugar a este problema debido a un desequilibrio en la flora vaginal. Según la Dra. Romero “Está demostrado que el aporte de estrógenos tópicos vaginales reduce considerablemente la frecuencia de las mismas».

Otros de los problemas que suele experimentar la mujer durante su etapa menopáusica son la vejiga hiperactiva y los síndromes de urgencia-frecuencia miccional que se traducen en una necesidad urgente de orinar. Esta sintomatología se relaciona directamente con la atrofia urogenital secundaria a la disminución de la producción de estrógenos. Estos problemas suelen resultar muy incómodos pero con un tratamiento hormonal puede reducirse el cuadro sintomático considerablemente. No siempre pero a veces sucede que degeneran en incontinencia urinaria de urgencia. Llegados a este punto existen múltiples opciones para el tratamiento de la misma.

La retención urinaria es otra de las afecciones frecuentes en las menopáusicas. Según explica la uróloga Romero “a consecuencia de la caída de los estrógenos se puede producir una debilidad del músculo detrusor de la vejiga lo que dificulta el vaciado de la misma y hace que progresivamente sea mayor el volumen de orina postmiccional» A veces esto se manifiesta de forma puntual como imposibilidad para orinar, pero en ocasiones se vuelve crónico y la paciente comienza a sentir pesadez suprapúbica, pérdidas de orina (por rebosamiento), sensación de vaciamiento incompleto e infecciones de orina. 

Según la uróloga Romero la caída en los niveles de las hormonas sexuales femeninas durante la menopausia implica cambios significativos en la salud de la mujer que muchas de ellas tarda en consultar. Y aunque no siempre es imperativo un tratamiento farmacológico específico, es importante consultar con el especialista ante los primeros síntomas y será éste quien deba valorar la necesidad de un tratamiento para aliviar los síntomas más molestos o intensos.

En cualquier caso la Dra. Romero recomienda adecuar el estilo de vida a esta nueva etapa incorporando hábitos saludables como la práctica regular de ejercicio y una dieta equilibrada rica en lácteos y baja en grasas.

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