Los riñones son tan importantes por ser los encargados de filtrar y ayudar al cuerpo a desprenderse de las sustancias que no necesita, disolviéndolas y expulsándolas en forma de orina. Con los años van perdiendo esta función por lo que se hace indispensable prevenir la enfermedad renal.  Se estima que en España un 10% de la población sufre alguna enfermedad en los riñones.

Pues bien, la clave es cuidar los riñones y estar atento a cualquier indicio o síntoma que pueda estar indicándonos que nuestros riñones empiezan a fallar. Cuando la orina es muy concentrada, se pueden formar cristales o cálculos urinarios. El tamaño de estos cálculos o piedras puede variar de 1 milímetro a varios centímetros de diámetro. En algunos casos, se forma una sola piedra y en otros, más de una. El problema viene cuando se desplazan desde el riñón hasta la vejiga a través del uréter, pudiendo provocar un episodio traumático llamado cólico nefrítico,  caracterizado por un fuerte dolor en la zona lumbar que se irradia hasta la ingle del mismo lado y que suele ir acompañado de náuseas y sudoración, que deberán ser consultadas con el especialista de inmediato.

Según nos comenta el doctor Luis LLanes González, del servicio de urología del Instituto de Cirugía Urológica Avanzada ICUA,  los cálculos urinarios son más frecuentes a partir de los 30 años y en general, aparece con mayor frecuencia en los hombres que en las mujeres.

Si se trata sólo de arenilla o pequeños cristales, con medicación y una buena ingesta de agua se puede lograr su eliminación, pero si se trata de cálculos de mayor  tamaño que no se pueden expulsar de manera natural, se debe recurrir a técnicas quirúrgicas como la litotricia extracorpórea con ondas de choque, la ureteroscopia con láser de Holmio o la cirugía percutánea renal con láser de Holmio. Técnicas poco invasivas y de gran eficacia que permiten localizar y destruir los cálculos sea cual sea su tamaño y localización. Aunque el urólogo Luis LLanes, recomienda una ingesta de líquidos abundantes, en torno a los 2L al día, una dieta variada y pobre en sal para no tener que llegar a este punto.

La cistitis es otro de los problemas frecuentes relacionados con estos órganos de vital importancia.  Afecta especialmente a las mujeres, independiente de su edad. Según las estadísticas, en España suponen el 10 por ciento de las consultas de médico general y el 40 por ciento de las consultas al urólogo.

Según el doctor Llanes, las mujeres son más vulnerables debido a una diferencia anatómica y es que los hombres tienen el conducto uretral, que lleva hasta la vejiga, más largo y más alejado del mundo exterior, lleno de bacterias. Según el especialista, también los pacientes con cálculos renales suelen tener mayor predisposición a padecer este tipo de infecciones.

Ante las posibles medidas de prevención, el especialista aclara que es  indudable que hay muchas opciones de prevención de la cistitis pero aún así hay personas a las que esta patología se les resiste. Precisamente para estas personas está indicada la vacuna, como medida preventiva de las cistitis de repetición (personas con una media de tres cistitis anuales) ya que impide la adherencia de las bacterias al tejido de la vejiga y, de esta forma, la infección no se origina. No se han descrito contraindicaciones de la vacuna por lo que podría ser una solución o medida preventiva óptima para aquellos a los que esta patología les trae de cabeza y experimentan con frecuencia el malestar derivado de la infección urinaria tales como picor, escozor al orinar, sensación de hinchazón y dolor abdominal.

Según explica el urólogo, la cistitis habitualmente no produce más que estos molestos síntomas aunque algunas bacterias implicadas tienen unas pilosidades que pueden, en algunas ocasiones, ascender y desencadenar una infección en el riñón, lo que es denominado pielonefritis. Aún así son escasos los pacientes que sufren esta patología.

Finalmente el doctor Llanes de ICUA da unos consejos para tener sanos los riñones:

1. Ejercicio: la actividad física es clave para mantener el peso.

2. Nutrición equilibrada: evitar el abuso de proteínas.

3. Reducir el consumo de sal: los españoles toman una media de 9,7 gramos diarios, el doble de lo recomendado.

4. Tabaco: es el gran enemigo de nuestros riñones, porque altera la circulación sanguínea.

5. Mantener una buena hidratación. Beber dos litros de líquidos al día.

6. Evitar los antiinflamatorios. En su lugar, se pueden tomar analgésicos como el paracetamol, que son menos tóxicos para el riñón.

7. Un adecuado control de enfermedades como la diabetes o la hipertensión arterial.

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