También conocidas como glomerulonefritis, las enfermedades glomerulares producen la inflamación de los glomérulos, que son los pequeños filtros encargados de eliminar el exceso de líquido, los desechos y los electrolitos de la sangre. De esta forma son los encargados de producir la orina.

Los síntomas de estas patologías dependen de en qué estadio se encuentre el paciente, si es agudo o crónica. Algunos de sus síntomas pueden ser hematuria (presencia de sangre en la orina), proteinuria (presencia de proteínas en la orina, lo que provoca espuma) y finalmente edema (hinchazón en manos, pies, abdomen y /o cara).

Según cifras dadas a conocer en la XI Reunión del Grupo de Enfermedades Glomerulares (Glosen) y la XXV Reunión Científica del Club de Nefropatología, esta patología está presente en el 12 por ciento de los nuevos casos de enfermedad renal en nuestro país, porcentaje que aumenta en personas con más de 45 años.

En estos encuentros, organizados por la Sociedad Española de Nefrología en conjunto con la Sociedad Española de Anatomía Patológica, se pone de manifiesto la necesidad de contemplar esta patología y tenerla siempre presente para mejorar el diagnóstico y tratamiento de los pacientes renales.  Según los expertos, unos 260 de toda España, las enfermedades glomerulares provocan una pérdida progresiva de la función renal, convirtiéndose así en una de las principales patologías que llevan a la diálisis o al trasplante.

Finalmente, los expertos explican que este tipo de enfermedades deben tener un abordaje multicéntrico para poder conseguir un diagnóstico certero y el tratamiento adecuado para cada paciente.

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