Un ensayo clínico presentado en la Reunión Anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR) muestra una posible eficacia de una vacuna para tratar ciertos tipos de cáncer.

La vacuna desarrollada por diferentes centros como el Mount Sinai, podría ser administrada al paciente recién operado y evitaría la recurrencia de ciertos tipos de cáncer como el de vejiga o pulmón.

En la actualidad la inmunoterapia es una de las opciones mejores para ciertos tipos de cáncer pero muchos pacientes no tienen una respuesta significativa al tratamiento. Por su parte la posible vacuna da una respuesta de aprendizaje al sistema inmunitario por lo que se evita la recurrencia del cáncer.

El proceso de creación de la vacuna ha partido de la secuenciación del ADN del tumor, su lína germinal y el ARN de cada participante. Lo importante es que lograron identificar un objeto específico del tumor que permite predecir si el sistema inmune reconocerá el objetivo de la vacuna.

Los expertos del centro médico han identificado las dianas inmunogénicas para así, a continuación, desarrollar la vacuna. Esta vacuna a su vez fue administrada a los pacientes participantes que recibieron, durante seis meses, diez dosis personalizadas. Cada una de las vacunas fue administrada con el inmunoestimulante que estimula los receptores inmunes del propio paciente.

Según uno de los portavoces del estudio hasta el momento las vacunas se ponían cuando el paciente ya tenía metástasis pero diferentes investigaciones han mostrado la eficacia cuando el cáncer todavia no se ha propagado. Es por ello que han desarrollado la vacuna con neoantígenos que se puede administrarlas un tratamiento adyuvante y cuando el paciente todavía no tiene metástasis.

Según las investigaciones, antes de la vacuna los pacientes tenían una alta tasa de recurrencia. El seguimiento de los participantes se realizó durante una media de casi dos años y medio. Cuatro de los trece participantes no mostraron evidencias de recurrencia, otros cuatro recibieron líneas posteriores de tratamiento, uno más continuó con el ensayo y finalmente otros cuatro fallecieron.  Cabe mencionar que los pacientes participantes (diez con tumores sólidos y 3 con mieloma múltiple) no experimentaron efectos secundarios de la vacuna más que molestias en la zona del pinchazo.

A pesar de ser un ensayo en fase 1 que determinará si se puede realizar un ensayo experimental, los resultados han mostrado beneficios de la vacuna.

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