Un estudio realizado por dos centros de Países Bajos, ha intentado ver si realmente los pacientes, tras un diagnóstico de cáncer de vejiga no invasivo en músculo, se adhiere a unos hábitos de vida saludables y hace los posibles cambios en caso de que sea necesario.

Para llevar a cabo este estudio se analizaron los datos de 935 pacientes y se analizaron los datos de estilo de vida previos al diagnóstico, a las seis semanas, tres meses y quince meses tras el diagnóstico del cáncer de vejiga.

Se calculó el estilo de vida en una escala entre el 0 y el 7, basándose en el Fondo Mundial de Investigación del Cáncer y el Instituto Estadounidense para la Investigación del Cáncer de 2018 (WCRF/AICR). Esto se traduce en unas variables de dieta, índice de masa corporal y actividad física.

Se utilizaron modelos mixtos para analizar los cambios en el estilo de vida a lo largo del tiempo. Analizando los datos, se obtuvo una puntuación general de 3,3 en el estilo de vida que se mantuvo constante en el tiempo. Los mayores cambios en el estilo de vida se observaron en el consumo de carnes rojas y procesadas, así como en frutas y verduras. Además, se identificaron de dos a cuatro grupos según el comportamiento con respecto al estilo de vida individual.

En general se observó una baja adherencia a las recomendaciones WCRF/AICR, pudiéndose ver algunas modificaciones en el estilo de vida individual pero ínfimas o muy pequeñas como las antes mencionadas con respecto a la alimentación.  Estas conclusiones llevaron a los especialistas a destacar la necesidad de estrategias efectivas que ayuden al paciente a modificar o mejorar su estilo de vida.

La investigación ha sido publicada en la revista Cancers durante el mes de febrero y si lo deseas puedes ver el artículo completo en el siguiente enlace: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/35205711

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