Los antiandrógenos de última generación, según los estudios Arches y Titan y presentado en el Congreso Americano de Oncología (ASCO), son una nueva opción de tratamiento que reduce el riesgo de cáncer de próstata en un treinta por ciento. Esta noticia, según los portavoces, podría suponer un gran avance para personas con metástasis y que ya tienen otras zonas afectadas como los pulmones o el hueso.

Concretamente los estudios presentados en ASCO y de forma simultanea en The New England Journal of Medicine muestra que el uso de un medicamento de la familia de la apalutamida combinado con la castración química presentaba una reducción de la tasa de muerte en un 33 por ciento. Una cifra que es muy positiva si se tiene en cuenta que la supervivencia de este perfil de pacientes, aquellos con cáncer de próstata hormonosensible, no suele ser larga.

El estudio, en el que se han incluido más de 1000 pacientes de 23 países, ha incluido a veinte pacientes españoles. Uno de los portavoces y autores del estudio, el doctor Álvaro Juárez, del Hospital de Jerez, explica que es un gran avance y supone un hito. Otro de los portavoces del estudio además explica que también se podrían beneficiar pacientes con cáncer de mama metastásico hormonosensible.

Equipo ICUA

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