Al año en nuestro país se siguen diagnosticando una media de 28.000 nuevos cánceres de próstata. A continuación os describimos un decálogo sobre las claves de la enfermedad realizado por nuestros expertos.

Herencia: Los hombres con padres o hermanos con cáncer de próstata tienen un 48 por ciento más de probabilidades de desarrollar la enfermedad. De ahí que las revisiones periódicas a partir de los cuarenta años sean importantes.

Vasectomía e Hiperplasia Benigna de Próstata: No son un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad, según los estudios realizados hasta el momento.

Estrés: Una investigación estadounidense relaciona un ritmo de vida estresante como un posible factor de riesgo de la enfermedad. Esto si se une a la raza o a unos hábitos de vida inadecuados como el sedentarismo o una mala dieta, aumenta el riesgo.

PSA: Sigue siendo uno de los exámenes más fiables a la hora de valorar posibles anomalías de la próstata y así detectar de forma precoz la enfermedad.

Biopsia clásica: Ha quedado obsoleta con la aparición del mapeo prostático transperineal, que permite fusionar distintas imágenes en 3D para detectar tumores allí donde la biopsia clásica no llega. Además es rápida, permitiendo tener los resultados en unas escasas 24 horas.

Agresividad del tumor: Existen test genéticos, como el Oncotype, que permiten al especialista valorar la agresividad del tumor y con ello recomendara el tratamiento adecuado para cada caso.

Tratamientos: No todos los casos de cáncer de próstata deben ser tratados, algunos pacientes deben tan solo llevar una vigilancia activa de la enfermedad.

Fármacos: El Acetato de abiraterona, Enzalutamida o Docetaxel son medicamentos que están mejorando significativamente las expectativas de vida de los pacientes con metástasis.

Intervención quirúrgica: No siempre se realiza. En caso de que se opte por la vía quirúrgica, la cirugía robótica ha revolucionado la calidad de vida del paciente. Por un lado la intervención es más precisa, eficaz y segura. Por otro, el paciente tiene menos secuelas y puede llegar a recuperar la función eréctil y urinaria.

Revisiones periódicas: Se recomiendan a partir de los 45 años, antes si existen antecedentes familiares. Son rápidas, no molestas y permiten detectar a tiempo la enfermedad y con ello evitar males mayores.

Equipo ICUA

 

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