Un estudio basado en controles poblacionales en Montreal ha determinado que existe una relación entre una mayor grasa corporal y la posibilidad de desarrollar un cáncer de próstata avanzado. Según la investigación la distribución de la grasa corporal en el varón y el momento de exposición a la misma puede ser relevante.

Para llevar la investigación a cabo se analizaron 1931 casos de más de 75 años diagnosticados de cáncer de próstata avanzado entre los años 2005 y 2009. A continuación, se realizaron entrevistas para evaluar el índice de masa corporal y las siluetas de Stunkard a las edades de 20,40,60 y antes de la entrevista. También se midió el contorno de cintura y cadera y se realizó una estimación del perímetro de cintura en el pasado. De esta forma se pidieron determinar las trayectorias del IMC y de los perímetros de cintura.

Los resultados mostraron que los individuos con un índice de masa corporal inferior a 30 tenían un menor riesgo de cáncer de próstata agresivo. Las asociaciones entre el IMC de adultos siguieron tendencias similares para tumores menos y más agresivos, acrecentándose esa relación con el paso de la edad.  La circunferencia superior o igual a 102 cm se asoció a un riesgo elevado de cáncer de próstata agresivo.

Las conclusiones del estudio muestran como la obesidad abdominal aumentó considerablemente el cáncer de próstata más agresivo. Además, la relación inversa entre las trayectorias del tamaño corporal y el cáncer de próstata puede reflejar hemodilución del antígeno prostático, menor detección y/o un efecto etiológico.

Si deseas conocer más datos sobre esta investigación realizada por el Institut National de la Recherche Scientifique de Canadá, puedes hacerlo en el siguiente enlace:

https://link.springer.com/article/10.1007/s10552-021-01419-z

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