Una investigación realizada por la MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas y publicada en la revista Cell explica que la metástasis  ósea del cáncer de próstata impide que el  tratamiento del cáncer con inmunoterapia sea eficaz.

Los investigadores han descubierto que la destrucción ósea provocada por los tumores acelera la producción del factor de crecimiento transformativo beta TGF-beta, proteína que hace que las células T no se conviertan en las células Th1CD4 y por lo tanto que se obtenga una respuesta inmune antitumoral.

Los expertos están trabajando en modelos de ratón en un ensayo en el que han combinado anti CTLA-4 y anti-TGF-beta con la finalidad de controlar la metástasis ósea y es que es un problema que afecta a entre el 70 y 80 por ciento de los hombres con cáncer de próstata en estadio 4. Unos pacientes que, según la investigación, se podrían ver beneficiados de la combinación de ipilimumab y nivolumab, ambos inhibidores.

Para desarrollar el estudio primero se tuvo en cuenta la médula ósea, antes y tras el tratamiento, para determinar la respuesta posible a los tratamientos. A partir de ahí comenzaron las pruebas en modelos de ratón con cáncer metastásico.

El equipo separó a los ratones en dos grupos. Por un lado a los que tenían metástasis óseas y por otro un grupo de ratones con cáncer de próstata primario o con metástasis de tejidos blandos.  La combinación de estos dos inhibidores redujo los tumores y aumento la supervivencia en ambos grupos de ratones.

Los expertos explican que la metástasis ósea cambia la configuración normal del hueso y los osteoclastos, cuando son activados por los tumores liberan TGF-beta en las metástasis óseas de la próstata cuando van destrozando la superficie ósea.

Para comprobar que esta hipótesis era igual en los humanos, y no solo en los ratones del estudio, se comprobaron los niveles de TGF-beta en pacientes con cáncer de próstata con y sin metástasis y en participantes sanos. Entre los pacientes sanos y aquellos sin metástasis no hubo diferencias en los niveles de TGF-beta. Sin embargo el grupo con metástasis ósea contaba con niveles altos de TGF-beta en los huesos.

Finalmente los expertos explican que en aquellos ratones con metástasis ósea el crecimiento tumoral no se freno con tan solo inmunoterapia (nivolumab+ipilimumab) sino que hubo que además añadir anti TGF-beta para poder detener el desarrollo tumoral.

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Equipo ICUA

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