tacto rectal

En sus primeras etapas el cáncer de próstata, que es el segundo más frecuente en el mundo, no produce síntomas. La media de edad de los fallecidos en nuestro país, según la Sociedad Española de Oncología Médica, son los ochenta años y cada año se diagnostican más de 33 mil nuevos casos.

La mortalidad, tal y como hemos mencionado en anteriores ocasiones, es baja pero sí que el diagnóstico precoz juega un papel importante.

¿En qué consiste esa primera toma de contacto con el urólogo?

  • Prueba de PSA (antígeno prostático), que se realiza mediante análisis de sangre
  • Tacto rectal, es una prueba ambulatoria e indolora
  • Resonancia 3 Tesla multiparamétrica de próstata

Si en estas tres pruebas iniciales, se detectan anomalías ya se pasa al siguiente paso, que sería la biopsia. En la actualidad las pruebas de tejido han mejorado excepcionalmente y ya no son ni tan molestias ni agresivas como antiguamente. Por ejemplo, el mapeo prostático transperineal permite analizar mediante la fusión de imágenes, la zona sospechosa y minimiza los riesgos de infección que existían con la biopsia tradicional.

En caso de que se diagnostique el cáncer, las opciones de tratamiento dependerán de la gravedad del tumor o el estadio en el que se encuentre. Es muy importante aquí que el especialista hable tranquilamente con el paciente para determinar qué tipo de tratamiento puede dar mejores resultados, siempre adecuándose a la vida del paciente. En muchas ocasiones detallamos que en algunos tipos de cáncer de próstata, la vigilancia activa es más que suficiente, sin necesidad de someter a pacientes de avanzada edad a tratamientos agresivos que puedan mermar su calidad de vida.

Terapia de privación de andrógenos, medicación, radioterapia, quimioterapia o  crioterapia, son  algunas de las alternativas que se pueden escoger antes de llegar al quirófano. Cuando el paciente requiere someterse a cirugía, hoy en día, es posible hacerlo de forma rápida y menos agresiva gracias a la cirugía robótica. Esta opción minimiza la estancia hospitalaria, evita el riesgo intraoperatorio y postoperatorio, reduce las infecciones y molestias del paciente y permite que éste se reincorpore a su vida de una forma más rápida. Además con este tipo de intervención la recuperación de la vida sexual y de la función miccional se realiza en un menor periodo de tiempo.

Tal y como mencionábamos en el post publicado ayer, las revisiones urológicas son fundamentales para este diagnóstico precoz.

Equipo ICUA

 

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