Un estudio publicado en Journal of Clinical Oncology  y realizado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) explica como aquellos pacientes con cáncer de próstata que poseen mutaciones en el gen BRCA2, así como otras modificaciones genéticas, deberían participar en programas de prevención del cáncer familiar.

El gen BRCA2 es uno de los causantes del cáncer hereditario de mama, ovarios, páncreas y, según confirma esta investigación, también del cáncer de próstata más agresivo. El trabajo también muestra como los pacientes con esta mutación tienen peor pronóstico y reaccionan peor a los tratamiento.

El estudio denominado PROREPAIR-B, ha contado con investigadores del Instituto de Genética Médica y Molecular (INGEMM) y por el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA) y han participado 38 hospitales españoles durante un periodo de cinco años.

Para poder llevarlo a cabo se ha realizado el seguimiento de 400 pacientes con cáncer de próstata metastásico resistente a castración o bloqueo hormonal. EL objetivo ha sido analizar la evolución de las características genéticas de cada uno de ellos durante el progreso de la enfermedad y también durante el tratamiento.

El estudio ha cobrado relevancia al ser el primer estudio realizado a partir del seguimiento de los pacientes y no a partir de la revisión de datos.  Los expertos han logrado identificar mutaciones, que son importantes para el pronóstico y el abordaje del cáncer, que en muchos casos conlleva un riesgo extra de cáncer de páncreas, ovario y mama. Además, en el estudio se han podido mostrar que los protocolos de tratamiento y seguimiento actuales son insuficientes para los pacientes que poseen mutación del gen BRCA2.

Según los portavoces del estudio el 3 por ciento de los pacientes tiene mutaciones en el gen BRCA2 y esta cifra aumenta hasta un 16 por ciento cuando se tienen en cuenta los genes que se asocian a la reparación del daño del ADN.  Este dato es importante ya que se podrían modificar en el futuro las estrategias de tratamiento de los pacientes administrando los fármacos que actúen sobre los mecanismos de reparación del ADN. De esta forma sugieren que los inhibidores de PARP o bien el carboplatino podrían ser una alternativa de tratamiento para estos pacientes.

Finalmente, la investigación ya ha obtenido financiación estadounidense para desarrollar un ensayo clínico para comprobar la eficacia de los platinos en el cáncer de próstata y en la reparación del ADN.

Equipo ICUA

 

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