La cistitis afecta especialmente a las mujeres, independiente de su edad. Es en verano cuando hay mayor incidencia de esta patología aunque durante todo el año tanto mujeres como hombres pueden padecer los síntomas de las tan molestas infecciones urinarias. Según las estadísticas, se estima que en el mundo hay 150 millones de infecciones urinarias por año, siendo en España el 10 por ciento de las consultas de médico general y el 40 por ciento de las consultas al urólogo.

Según el doctor Luis Llanes, urólogo  de ICUA “Las mujeres suelen ser más vulnerables debido a una cuestión física y es que los hombres tienen el conducto uretral, que lleva hasta la vejiga, más largo y más alejado de los genitales”.

Independientemente del sexo, hay pacientes con mayor predisposición como los diabéticos, las embarazadas, los niños de menores de 2 años, pacientes con cálculos renales y finalmente personas con el canal renal obstruido.

Ante las posibles medidas de prevención el Dr. Llanes comenta: “Es  indudable que hay muchas opciones de prevención de la cistitis pero aún así hay personas a las que esta patología se les resiste. Precisamente para estas personas está indicada la vacuna, como medida preventiva de las cistitis de repetición (personas con una media de tres cistitis anuales) ya que impide la adherencia de las bacterias al tejido de la vejiga y, de esta forma, la infección no se origina. De esta forma se evita la recaída”.

Son muchas las personas que dudan sobre la eficacia de la misma pero lo cierto es que ya está aceptada por las guías de práctica clínica de la Asociación Europea de Urología. Con respecto a su uso, existen autovacunas que se hacen  “a medida” con las bacterias que producen la infección en cada paciente aunque también las hay genéricas que atacan a las bacterias que provocan con más frecuencia las cistitis.

Además el Dr. Llanes señala: “No se han descrito contraindicaciones de la vacuna por lo que podría ser una solución o medida preventiva óptima para aquellos a los que esta patología les trae de cabeza y experimentan con frecuencia el malestar derivado de la infección urinario tales como picor, escozor al orinar, sensación de hinchazón y dolor abdominal”.

Muchos pacientes se preguntan si las cistitis de repetición pueden llegar a afectar a los riñones. Pues bien, ante esta duda tan habitual, el Dr. Llanes es tajante:  “La cistitis habitualmente no produce más que los molestos síntomas aunque algunas bacterias implicadas tienen unas pilosidades que pueden, en raras ocasiones ascender y desencadenar una infección en el riñón, lo que es denominado pielonefritis. Aún así son escasos los pacientes que sufren esta patología”.

Finalmente el Dr Llanes nos da unas pautas de prevención para aquellas personas que no se deciden del todo a recurrir a la vacuna y que, aún así sufren las infecciones urinarias de repetición:

  1.  Tomar una media de dos litros de agua al día y a su vez ingerir líquidos por otras vías como café, infusión, sopas..
  2. Orinar frecuentemente y en cuanto se tenga la necesitad de hacerlo. No dejar pasar más de 3 o 4 horas entre micciones ya que las bacterias pueden crecer cuando la orina permanece en la vejiga mucho tiempo.
  3. Orinar después de mantener relaciones sexuales. De esta forma se eliminarán las bacterias que puedan haber entrado en los conductos durante el coito.
  4. Después de acudir al baño, limpiarse siempre de adelante hacia atrás. Esto es fundamental después de  la evacuación intestinal.
  5.  Evitar ropas mojadas y su contacto con los genitales. Tras la ducha hacerse un buen secado genital y cambiarse con mayor frecuencia durante la menstruación.
  6. Usar ropa interior de algodón y prendas holgadas. Este tipo de prendas ayudarán  a mantener la zona genital seca al ser más transpirantes. También evitar pantalones  ajustados y ropa interior de tejidos sintéticos ya que éstos atrapan la humedad y contribuyen al crecimiento de las bacterias.
  7. Los diafragmas y los espermicidas pueden provocar infecciones urinarias porque estimulan el crecimiento de las bacterias. Los preservativos sin lubricante o los que contienen espermicida provocan irritación y contribuyen a que las bacterias provoquen síntomas. Pensar en cambiar de método anticonceptivo.
  8.  Intentar acidificar la orina para que las bacterias no puedan desarrollarse tan fácilmente. Esto se conseguirá mediante la ingesta frutas con vitamina C y/o arándanos.
  9.  Realizar un tratamiento con lactobacilo intravaginal o bien con yogur natural aplicado a modo de pomada en los genitales antes de acostarse. Otra opción es usar óvulos a diario antes de irse a dormir. El lactobacilo sustituye a la bacteria habitual de la vagina, que se ha perdido por la toma previa de antibióticos, y que previene del desarrollo de infecciones
  10. Tras la infección urinaria se deberá confirmar su erradicación con un cultivo  una o dos semanas después de finalizar el tratamiento. Asimismo, el paciente deberá asegurarse de la desaparición de la cistitis antes de volver a mantener relaciones sexuales.

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