Una investigación realizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y realizada en ratones ha mostrado cómo mejorar el metabolismo de las células tubulares y asi su capacidad energética protege de la fibrosis quística, es decir, protege de la formación de tejido fibroso.

Los resultados han sido publicados en la revista Journal of Clinical Investigation y han mostrado como la capacidad energética de estas células es la que protege frente al desarrollo de la fibrosis, un problema que viene asociado a la insuficiencia renal aguda y las nefropatías diabéticas e hipertensivas.  

Para llegar a esta conclusión han provocado una sobreexpresión a la proteína enzimática mitocontrial Cpt1a, una proteína que permite que los ácidos grasos entren en la mitocondria. Una vez que esos ácidos grasos entran en la mitocondria (orgánulo encargado de dotar de energía a la célula) desarrollan trifosfato de adenosina teniendo así un gran poder bioenergético y además permitiendo que las células epiteliales se protejan de procesos inflamatorios.

Según investigadores los niveles bajos de la proteína enzimática Cpt1a producen una acumulación de metabolitos. Además, señalan que no existen en la actualidad activadores de esta enzima pero sí que hay medicamentos que pueden activar el metabolismo de las células del riñón. Con los resultados de la investigación los expertos intentan poner de manifiesto que la fibrosis es un problema en parte metabólico y, en un futuro, alterando el metabolismo se podría evitar la aparición de la misma.

Si deseas ver el artículo publicado por el CSIC en la revista científica, puedes hacerlo en el siguiente enlace:

https://www.jci.org/articles/view/140695

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