Hoy es el día en el que miles, por no decir, millones de personas comienzan con sus buenas intenciones para el año que empieza. Hoy, es cuando muchísimas personas, se proponen bajar de peso, realizar ejercicio, comer más sano… En definitiva, mejorar su salud física y mental.

Pero… ¿Estos propósitos mejoran la salud de la próstata? Pues lo cierto es que sí que afectan ya que cuidar nuestra salud prostática es tan sencillo como tener sentido común y no cometer excesos.

El primero y el más extendido, bajar de peso.

Es uno de los objetivos más comunes entre hombres y mujeres. Lo cierto es que estar en normopeso evita problemas cardiovasculares y patologías cónicas como la hipertensión o la diabetes. Si bien es cierto que, según numerosos estudios, la obesidad o el sobrepeso contribuye a la aparición de cualquier tipo de cáncer. En cuanto a urología en general y a la próstata más concretamente, sí que son muchos los estudios que indican que el sobrepeso o la obesidad suponen un factor de riesgo para la agresividad del cáncer de próstata. Uno de los últimos estudios, podría ser el realizado con población canadiense.

No solo es un factor de riesgo para el cáncer ya que, tanto en hombres como mujeres, el exceso de peso en el abdomen favorece la tan temida incontinencia. Ese sobrepeso también incrementa los síntomas en casos de hiperplasia benigna de próstata.

Hacer ejercicio, ese gran reto.

No debería ser un reto para nadie pero desafortunadamente el ritmo de vida  ajetreado y en cierta forma la falta de hábito, hace que la práctica de ejercicio se convierta en un reto para muchos  y un gran propósito de comienzo de año. Según las estadísticas en enero aumentan las inscripciones en centros deportivos, unas inscripciones que en junio, son cosa del pasado. Pues bien, para la salud en general es una buena forma de prevenir enfermedades pero para la salud urológica es también importante. Según los estudios, la práctica de ejercicio regular evita la aparición del cáncer en general y además retrasa la reapación del mismo en pacientes supervivientes. Si a esto le sumamos que el deporte puede paliar los síntomas o efectos secundarios de las diferentes terapias del cáncer de próstata, el ejercicio se convierte en un muy buen objetivo para todos durante todo el año.

Alimentación sana y sin abusos

La alimentación es la base de cualquier cuerpo saludable y sano. Tener un control de lo que comemos no solo evita tener un peso inadecuado sino que también evita la aparición de todo tipo de enfermedades. Desde ICUA siempre intentamos animar a nuestros pacientes a llevar una dieta rica y equilibrada como la mediterránea. Según los numerosos estudios la dieta mediterránea se perfila como la más adecuada para prevenir enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y en general todo tipo de patologías. Llevar una dieta rica y variada en la que se incluya carne, pescado, legumbres, verduras y en la que se restrinja la ingesta de bebidas alcohólicas y grasas saturadas, es la base para tener buena salud.

Las revisiones….ese gran para luego.

En ICUA siempre animamos a los pacientes a realizarse revisiones frecuentes o periódicas a partir de cierta edad y antes si se tienen antecedentes familiares de ciertas enfermedades como el cáncer. Muchos problemas tienen solución y comienza con acudir al especialista y detectarlos a tiempo.  Las revisiones periódicas no deben ser un “ya lo haré el próximo mes”. Este tipo de revisiones son las que salvan a muchos pacientes como los diagnosticados con cáncer de próstata y es que una de cada seis muertes podría evitarse gracias a la detección temprana de la enfermedad.

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