Estamos a puertas de la Nochebuena y la Navidad, unas fechas que este año serán diferentes por restricciones y medidas de seguridad, pero que seguro a más de uno nos darán una excusa para darnos algún que otro homenaje con la comida o saltarnos incluso dietas prescritas por los especialistas.

De todos es sabido que llevar una dieta rica, variada y equilibrada nos ayuda a prevenir muchas enfermedades. En el campo de la urología la cosa no cambia, controlar el consumo de determinados alimentos es indispensable.

Cuando hablamos de riñón, el gran eliminador de sustancias tóxicas de nuestro cuerpo, hay que facilitarle las cosas para que no lleguemos a males mayores. Hacer ejercicio de forma regular, evitar el tabaco y el alcohol, no abusar de ciertos fármacos y llevar el control de una alimentación, son requisitos fundamentales para proteger nuestros riñones

Pero ¿Cuáles son esos alimentos que debemos restringir para que nuestra salud no nos pase factura?

Para comenzar y tal y como hemos mencionado con anterioridad el alcohol. Las bebidas alcohólicas, además de ser un irritante de nuestra vejiga y un enemigo de los problemas de próstata y de incontinencia urinaria. Pues bien, para el riñón el alcohol es igual de nocivo ya que altera los mecanismos de control hormonal de los riñones. Finalmente, el alcohol nos provoca un desequilibrio en los electrolitos y en la filtración de las sustancias tóxicas de nuestro cuerpo.

Siguiendo con las bebidas, tras las alcohólicas vienen las envasadas como los refrescos, bebidas energéticas y zumos. Estas bebidas suelen dar una sensación engañosa de hidratación cuando realmente no es así. Suelen tener un alto contenido en azúcares, lo que nos puede ayudar a subir de peso y peor, a descontrolar nuestros niveles de azúcar en sangre. Esto a la larga podría favorecer la aparición de la diabetes, enfermedad que deteriora de una forma grave los riñones. En cualquier caso cuando consumimos estos productos descuidamos la cantidad de liquido que tomamos al día y como consecuencia no ingerimos los dos litros de agua recomendados.

De las bebidas pasamos a los alimentos con gran contenido en sal ya que reducen la capacidad de los riñones de eliminar el agua. En este caso los embutidos o procesados tienen un exceso de sal por su propio proceso de elaboración, teniendo más de la cantidad necesaria de sal recomendada al día. Lo mismo sucede con los encurtidos, un picoteo a evitar ya que a pesar de ser muy sabrosos poseen mucha sal que viene derivada de su proceso de elaboración y que más tarde ayuda a su conservación.

Los caldos ya preparados o las famosas pastillas de caldo también suelen tener un alto contenido en sodio. Por este motivo, los nutricionistas recomiendan siempre leer los componentes de los productos, tanto de caldos como de los embutidos.

Finalmente, limitar el consumo de carne roja o de los lácteos enteros será fundamental para mantener sanos los riñones.

La carne roja se debe restringir por su alto contenido en fósforo, un mineral muy positivo para muchas funciones de nuestro cuerpo como la formación de hueso pero difícil de eliminar cuando nuestros riñones no están sanos. Para entenderlo mejor, si estamos sanos no hay problema con el consumo de carne roja pero si tenemos problemas renales es posible que no asimilemos bien el fósforo y que ese termine pasando a la sangre, con lo que podría ser dañino para nuestra salud ósea.

Finalmente, los lácteos enteros tampoco son muy recomendables cuando tenemos problemas renales. Esto se debe a que las proteínas se eliminan a través de los riñones a través de lo que se conoce como urea y consumir más de un 25% a diario supone un sobreesfuerzo para nuestros riñones.

Como vemos no hay secretos más que lo que ya conocemos sobre una buena alimentación para mantener sanos nuestros riñones. En estos días en los que solemos excedernos con el consumo de alcohol, carnes rojas, encurtidos y en general alimentos con un exceso de sal y grasa, lo mejor será que comamos con la cabeza.

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