Un estudio publicado en Journal of Radiation Oncology muestra como dos clases semanales de este deporte son positivas para combatir los efectos secundarios del tratamiento del cáncer de próstata.

La investigación ha sido realizada por la Universidad de Pensilvania y muestra como ayuda a reducir el cansancio y  mejora la función sexual y urinaria de los pacientes, hecho que beneficia la calidad de vida de los pacientes psicológica y socialmente.

Los participantes, escogidos al azar,  se sometieron a radioterapia entre seis y nueve semanas y de forma aleatoria, se creó un grupo que participara en clases de 75 minutos de yoga.

En esas clases se combinaron sesiones de pie, sentados, agachados y se emplearon apoyos según la gravedad del paciente. Para evaluar la mejora en los pacientes se tuvieron en cuenta parámetros como la fatiga, para lo que se creó un cuestionario específico que se empleó durante todo el estudio.

Finalmente los pacientes que practicaban yoga tenían menos fatiga a medida que normalizaban la práctica del yoga. Por el contrario, aquellos que no acudieron a las clases notaron un aumento del cansancio durante el tratamiento oncológico.

Por otro lado y en términos de salud sexual, los pacientes que realizaron yoga mejoraron su función sexual además de notar un mayor bienestar psicológico y social.

Equipo ICUA

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